lunes, 5 de febrero de 2018

Centenario de Cajatambo

Por César Reyes Villanueva
Un día, en el museo de Huaura, sumergido en la lectura de los tomos que componen la vasta Colección Documental de la Independencia del Perú, experimenté una de las conmociones más intensas de mi vida de lector.


Ocurre que aquel día de 2007 tenía entre manos las memorias de James Paroissién, el médico inglés que integró el ejercito libertador, cuando de pronto, describe la llegada de un destacamento de reclutas venidos desde Cajatambo hasta el cuartel general de Huaura. De la sorpresa pasé al shock al descubrir (según precisa el también edecán del Libertador) que los cajatambinos fueron recibidos por el mismo general San Martín en persona. Dice además que les dió la bienvenida y que sus palabras fueron traducidas al quechua.

No podía esperar mayor recompensa para mis pesquisas. Desde entonces tuve la certeza de que aquel hallazgo sería siempre el tesoro de mi memoria.

Comprobé aquel aserto, cuando en el almuerzo de gala por el centenario de Cajatambo por ostentar la categoría de ciudad, compartí aquel párrafo que tanto me había impresionado.
El efecto del impacto y la sorpresa no fue menos inmediato ni memorable.

Concluida mi exposición, al bajar del estrado del Centro Juventud Cajatambo, aquella tarde de octubre de 2009, una docena exacta de patriarcas hacian fila para abrazarme emocionados.
Jamás sentí más orgullo de ser cajatambino.

El 10.12.2017 por unas horas regresé al CJC. Fuí, hablé y me volví a Huacho. A nombre de mi familia materna rendí homenaje a la memoria de mi tío Alcibiades Salazar Villanueva. Y también, al retornar, camino a mi morada solariega, recordé aquel día histórico que siempre tendrá un mañana.


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